Santa Bernarda, la vidente de la Virgen de Lourdes nos invita a desear
Esto es lo que dice Bernardita, la vidente de la Virgen de Lourdes, para indicar como pasa ella los años de miseria en su infancia. Ella no envidia a los que poseen lo que ella no tiene, incluso cuando se trata de la comida que a ella le falta,. En su casa escasea el pan diario. Tiene todo lo neceario: el vivir en medio de una familia unida en el amor de Dios donde se siente arropada y protegida
Bernardita desea primero hacer la primera comunion. Lo consigue despues de estar acompañando a su tia en Bathres donde colabora con ella en el cuidado de los animales y atendiendo en la casa. Posteriormente Bernardita deseara poder ver a la Virgen en sucesivas apariciones que tienen lugar. Tambien desea unirse a Cristo, el amor de su vida, en el monasterio de las Hmas de Nevers. Este deseo le ayuda a superar las circunstancias de su salud debilitada, de sus problemas con las demas religiosas, así como las exigencias de la vida religiosa.Y todo ello resumido en un deseo más importante: el deseo del cielo que es como el hilo conductor de toda su trayectoria espiritual interior. La virgen le dirá que ante de conseguir el cielo, donde sera feliz, tendra que pasar por muchas contrariedades, y en este mundo tendra que sufrir.
Desear es anhelar e incluso querer aquello que uno no posee o no disfruta. Po eso el deseo es constitutivo de la relacion de amor: Orienta hacia la persona amada. Hacia la persona deseada, podemos decir. Lleva a descubrir dsu presencia en el corazón. Es la preparación para el encuentro, El deseo por tanto, afecta a todo cristiano en su relación con Jesucristo.
La Iglesia espera la venida gloriosa de su Señor. Vigila en la fe y se mantiene alerta. El deseo sostiene la espera, alimenta la esperanzay permite a los cristianos creer en Jesucristo, sin verlo asi como alegrarse con un gozo interno y transfigurado.
Como toda realidad humana el deseo está minado por el pecado. Nuestro deseo por tanto necesita ser purificado por la cruz de Cristo. Por otra parte , seis de los siete pecados capitales son deseos legitimos que pervertidos, se convierten en pecados grave, como el deseo normal de alimentarse se combierte en glotoneria cuando se exagera su importancia.Cuando el deseo se purifica, se orienta bien, anclado en lo esencial, se convirete en respuesta a su propia vocación. De hecho, ´dios ha puesto en el corazon del hombre el deseo de la felicidad a fin de atraerlo hacia sí El unico que lo puede satisfacer.
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